Domingo, 03 de enero de 2016

Cuando el pañal no está sucio y el bebé no tiene hambre, ¿por qué llora? Sigue leyendo para descubrir tres consejos que te ayudarán a que tu bebé (y tú también) esté calmado, tranquilo, y en paz.

Los pañales mojados, los cólicos, el hambre, son todas situaciones comunes y casi una garantía de que el bebé va a llorar. 

Toda mamá tiene que lidiar con las lágrimas, sin importar la edad que tenga su hijo, pero la clave para detenerlas es aprender algunos astutos trucos para hacer que se sienta mejor. Sigue leyendo para conocer las mejores formas de calmar a tu bebé. 

1. Cuando no es un cambio de pañal


Cuando has determinado que el pañal de tu bebé está limpio y ya ha eructado y no tiene hambre, observa las cosas que lo rodean. 

Algunos bebés lloran porque son enfrentados a demasiados estímulos, como una multitud, montones de juguetes, o ruidos muy fuertes. 

Si tu bebé está llorando, dedícale un momento y busca un lugar tranquilo para cargarla y hacerle apapachos. Los abrazos reconfortantes, las palabras tranquilizadoras, y hasta una canción de cuna pueden servir de mucho para calmar a tu bebé. 

También puedes tratar de ofrecerle un chupón (chupete) que le ayude a relajarse, o acostarlo para que tome una siesta. 

2. Frustración


Aunque tu bebé se ha desarrollado lo suficiente para expresar ciertas emociones y deseos, habrá momentos en que tenga problemas para expresar lo que necesita. 

Esto puede frustrar mucho a los niños de menos de dos años, y la distracción es con frecuencia la mejor táctica para tranquilizarlos. Dale un nuevo juguete, ofrécele un bocadillo, o llévalo a otro cuarto para cambiar la escena. 

Los berrinches exigen una voz breve, directa, algo como “es hora de dormir” o “se acabó la hora de jugar”. Que tus palabras sean sencillas (no va a entender las explicaciones extensas), ¡y no olvides agregar besos y abrazos! 

3. Cuando no quiere parar


La hora de dormir, el final de una visita para jugar, o desear un juguete nuevo pueden ser cosas que disparen interminables lágrimas en un niño más grande. 

Comprueba si tiene hambre o si sólo quiere acurrucarse pero también dale una explicación sencilla de la situación. Si esto parece no ayudar, tal vez tengas que ignorarlo durante un rato.

Conserva la calma y no caigas en la tentación de igualar su volumen. Si nada parece funcionar, puedes sacarlo de la escena. 

No importa qué edad tenga tu hijo, las lágrimas siempre son algo difícil de contemplar. Si descubres que no puedes soportar otra sesión de llanto, consigue que alguien te ayude. Tu pareja, tu mamá, o una amiga te ayudarán con gusto a calmar a tu bebé por un rato. 

Y recuerda, mañana todo el llanto se habrá olvidado.


Comentarios